El 21 de mayo tuvo lugar otro jueves de la Memoria en el Pequeño Teatro del TAM. La Companyia Hongaresa de Teatre, nos visita por segunda vez, en esta ocasión con el espectáculo teatral creado a partir de la vida de la miliciana anarquista María “La Jabalina”, nacida en Puerto de Sagunto, última mujer fusilada por el franquismo, gracias a los documentos y testimonios históricos que han permitido rastrear su vida, desvelándose un periplo vital propio de personajes trágicos.
Isabel Esteban Ávila, vecina de San Sebastián de los Reyes, amiga de la actriz principal de esta compañía y quien nos proporcionó su contacto, presentó a la Companyia Hongaresa de Teatre, que el año pasado cumplió 30 años.
Un poco de Historia sobre María “La Jabalina” y la Companyia Hongaresa de Teatre
Tras años de lucha de clase y combates en el frente de la Guerra Civil española (fue la primera mujer herida en el frente de Teruel), María acabó presa y fusilada en 1942 con 25 años. Esperaron a su mayoría de edad para fusilarla. Unos la vieron como un ángel luchador, generosa y entregada a la causa anarquista para la construcción de un mundo donde todos fuéramos tratados por igual, y otros la vieron en el extremo opuesto, como un monstruo.
La actriz Lola López, autora del texto y directora del espectáculo, único personaje en escena, representa a María, encarnando primero el papel de la ficticia nieta de la protagonista. El espectáculo se presenta como si se tratase de una conferencia.
El documental escénico se inicia en 1959, año en que muere la madre de María La Jabalina, quien jamás se resignó a aceptar su asesinato, y termina en 1917, año del nacimiento de la joven. Se ha hecho expresamente así porque ha querido contar su vida, recrear el mundo de esperanza y alegría en el que ella vivió. No es, por lo tanto, una obra de muerte, porque la muerte es algo que le impusieron, no algo que ella eligiera.
La obra cuenta con proyecciones, cuyos títulos e imágenes marcan los capítulos de la historia, contada también en las voces de esa madre que injuria a los asesinos, de los asesinos mismos, y de la propia protagonista.
En el espectáculo se intercalan poemas y textos de César Vallejo, Miguel Hernández, Félix Grande, Albert Camus, Federica Montseny o Francisca Aguirre, entre otros. La combinación de estas dos estéticas tan distintas hace que el espectáculo sea emotivo y estremecedor.
El espacio sonoro que envuelve desde el principio el montaje ayuda en los cambios de vestuario y transiciones: canciones de la guerra, retransmisiones radiofónicas de aquellos días, célebres coplas y pasodobles, y de imágenes y documentos reales del caso: desde las cartas que escribió a la familia durante sus años de prisión, hasta la sentencia de su juicio sumarísimo, pasando por los informes policiales de las delaciones… Todo contribuye a recrear el tiempo en el que vivió María.
Este teatro-documento da voz a una miliciana anarquista anónima fusilada en 1942 por el franquismo. El ejercicio de memoria es ejecutado a través de distintos lenguajes escénicos que se combinan para enriquecer el conjunto de la obra.
Si bien pueden encontrarse historias aún más atroces y dramáticas durante los oscuros años de dictadura militar, lo realmente destacable de esta apuesta escénica es hacer visible lo invisible, hablar de lo silenciado, dar nombre al anonimato, rescatar del olvido una historia que puede ser todas las historias, apostar por la memoria de nuestra guerra «incivil» −como la llaman en el montaje−, abogar por la verdad y la justicia, restituir la dignidad de los vencidos, de las víctimas, tantos miles asesinados, otros tantos exiliados, todos ellos borrados del mapa durante décadas, demonizados, como María La Jabalina, por el discurso oficial. Por todo ello, es necesario y valioso este ejercicio de memoria. Y qué mejor modo de hacerlo que desde el escenario, en un formato de proximidad con el público, para que al salir del teatro sea un poco más consciente de lo que supusieron y aún suponen los estragos de una dictadura.
Tras los setenta minutos de duración de la representación hubo un coloquio con Roberto Fernández Suárez, socio de honor de nuestra asociación, gran conocedor de la historia del anarquismo en nuestro país, Carmen Carreras Béjar, secretaría de nuestra Asociación, y la actriz Lola López.
Como es habitual, la asociación, con permiso de la compañía, grabó el espectáculo y, en cuanto esté subido, proporcionaremos el enlace a nuestra cuenta de YouTube. (Sentimos mucho el retraso.)





